El otro día fui al bar de mi amigo Paco, cuando entré se alegró mucho ya que estaba enfrascado intentando arreglar su máquina de tabaco y no conseguía que funcionara. Tengo que decir que alguna vez le he ayudado y con cierto éxito, con las máquinas que se le estropean. Acodado en la barra se encontraba un parroquiano, al parecer asiduo del local, que le estaba dando su cualificada opinión al respecto, que si lo que tienes que hacer es mover la pieza esa para que entre la otra y aquella de allá........ todas estas indicaciones la realizaba desde su taburete, asiendo firmemente su tercio de Mahou. Cuando Paco me dijo que por favor le ayudara con la máquina, el parroquiano se envalentonó y ya tomó cartas en el asunto de forma más directa (poniéndo sus narices en mi cogote). Como hacía bastante tiempo que yo no tocaba la mecánica amateur, estuve un rato escudriñando el mecanismo e intentando averigüar como funcionaba. Aguanté los comentarios del individuo en mi cogote al...


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