Me encontraba pedaleando con la bici por el camino del lado de la playa cuando, de repente, al pasar por la abandonada fabrica
Plexi, una cara que me miraba me resultó familiar, era Charli, que entraba por la puerta
principal.
Hola Charli, le dije
sonriendo, obviando el lugar donde nos encontrábamos. Los dos sabíamos por qué estábamos ahí.
Hablamos de
cosas intrascendentes durante un par de minutos, hasta que su mirada furtiva por encima de mi hombro seguida un discreto gesto como de partida de mus, me hizo ver que ya había llegado su momento. Hasta pronto.
Comentarios