Desde luego que no soy el primero que lo dice, y por supuesto que no no soy el primero que lo piensa. Esta situación en la que nos encontramos, es decir y resumiendo, casi un 30 por ciento de desempleo, no es fruto de una crisis de la economía capitalista, por lo demás cíclica. Estamos en esta situación debido a un plan urdido por los neoliberales hispanicus en connivencia con (o inducidos por, que vaya usted a saber) los países nórdicos, sobre todo Alemania. Pretenden que nos empobrezcamos alrededor de un 40 por ciento para tener siempre mano de obra barata y hambrienta a su disposición, para relanzar aun más sus economías.
Estamos pagando en este momento las inversiones fallidas de los bancos alemanes en el sur. Durante un tiempo las inversiones dieron sus buenos dineritos pero cuando todo se fue a la mierda, se dijeron: bueno pues que nuestras pérdidas las paguen estos capullos que son más bajitos, más vagos que nosotros y también más estúpidos y además tenemos a sus gobiernos cogidos por las pelotas. ¿Por qué, si no, mantener esta crisis a ultranza?, ¿por que ese empeño en no crecer económicamente? Este precepto, el del crecimiento, ha sido siempre básico en economía, hubo incluso un tiempo en el que incluso se alzaban voces diciendo que no se podría crecer indefinidamente.
Por otra parte, nuestro raquítico estado del bienestar, comparado con los países nórdicos, está herido de muerte, están pagando el pato las capas mas desfavorecidas de la sociedad, como por ejemplo los dependientes. Se pregunta el gobierno ¿de dónde podemos recortar? pues de la partida de la dependencia, a ver si con un poco de suerte se va muriendo esta gente (aunque un economista neoliberal, lo explicaría razonando que, simplemente lo que se reduce un poco es la esperanza de vida de una ínfima parte de la sociedad que encima no tiene peso electoral) y así nos ahorramos unos duros, bueno unos euros.
Por otra parte, nuestro raquítico estado del bienestar, comparado con los países nórdicos, está herido de muerte, están pagando el pato las capas mas desfavorecidas de la sociedad, como por ejemplo los dependientes. Se pregunta el gobierno ¿de dónde podemos recortar? pues de la partida de la dependencia, a ver si con un poco de suerte se va muriendo esta gente (aunque un economista neoliberal, lo explicaría razonando que, simplemente lo que se reduce un poco es la esperanza de vida de una ínfima parte de la sociedad que encima no tiene peso electoral) y así nos ahorramos unos duros, bueno unos euros.
Es cierto que en los países nórdicos también se redujeron las partidas sociales, y en nuestro entorno aumentaron un pequeño porcentaje, reduciéndose la diferencia entre los dos mundos. Pero ahora, al sufrir este tajo tan inmisericorde, nos hemos vuelto a alejar de la convergencia con el resto de Europa.
La solución no está en que abandonemos el euro, ya que encima los países nórdicos vendrían a por nosotros y nos atizarían aún más (como cuando en el cole alguien se cambiaba de pandilla). Creo que la solución se encuentra en que sea Alemania la que abandone este entorno para que los demás países puedan hacer políticas racionales de crecimiento económico sin tener que aguantar los deseos de la presidenta alemana ni de su ministro de economía.
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