Se ha ejecutado la reforma, ya sabemos de que va el asunto, por fin. Después de tantos amagos, tantos micrófonos abiertos casualmente, al final no han tenido más remedio que publicarlo, aunque sospecho que hubieran querido ponerla en marcha sin tener que hacerlo.
En esta reforma se consagra al empresario como el Dios del empleo. Parece que el empresario le haga un favor al trabajador, como si éste hiciera su labor a desgana y le fuera a estropear la maquinaria al dueño. El empresario se constituye en una casta superior frente a la otra de intocables trabajadores. A éstos se les trata, más que nunca, como simples peones sin derechos, ni siquiera el derecho a una vida privada, sin derecho a disponer de su tiempo libremente, volvemos a los comienzos del siglo veinte.
La relaciones laborales nunca serán fluidas si no se cambia la cultura empresarial; las relaciones laborales se deben entender como una simbiosis, las dos partes consiguen un beneficio y las dos partes están contentas. Pero esto pasa primero por el respeto del empresario hacia el trabajador. En este momento el empresario ve al trabajador como un enemigo, un enemigo que tiene necesidad de dinero y al que está dispuesto a dárselo pero a desgana y con unas contrapartidas esclavistas.
Por otra parte: ¿Era realmente necesaria una nueva reforma laboral? Creo que no. Pienso que, en todo caso, se debería incidir en mejorar las relaciones entre trabajadores y empresarios, en fomentar la confianza de los unos en los otros. El trabajador no debe ser considerado como el enemigo del empresario y viceversa. Tanto una parte como la otra se necesitan, de una forma o de otra.
¿Por qué en el País Vasco hay un nivel de desempleo (11 %, aprox.) mucho menor que en otras comunidades españolas, si todas se rigen por las mismas relaciones laborales? Pues, entre otras cosas, porque gozan de una cultura empresarial diferente, disfrutan de un régimen de cooperativas muy importante, lo cual se traduce en una serie de valores que favorecen que la toma de decisiones en las empresas sean más democráticas y en el que el respeto de los unos por los otros se convierte en algo fundamental.
En este cuadro podemos ver las diferencias entre empresas clásicas y empresas cooperativas,
En esta reforma se consagra al empresario como el Dios del empleo. Parece que el empresario le haga un favor al trabajador, como si éste hiciera su labor a desgana y le fuera a estropear la maquinaria al dueño. El empresario se constituye en una casta superior frente a la otra de intocables trabajadores. A éstos se les trata, más que nunca, como simples peones sin derechos, ni siquiera el derecho a una vida privada, sin derecho a disponer de su tiempo libremente, volvemos a los comienzos del siglo veinte.
La relaciones laborales nunca serán fluidas si no se cambia la cultura empresarial; las relaciones laborales se deben entender como una simbiosis, las dos partes consiguen un beneficio y las dos partes están contentas. Pero esto pasa primero por el respeto del empresario hacia el trabajador. En este momento el empresario ve al trabajador como un enemigo, un enemigo que tiene necesidad de dinero y al que está dispuesto a dárselo pero a desgana y con unas contrapartidas esclavistas.
Por otra parte: ¿Era realmente necesaria una nueva reforma laboral? Creo que no. Pienso que, en todo caso, se debería incidir en mejorar las relaciones entre trabajadores y empresarios, en fomentar la confianza de los unos en los otros. El trabajador no debe ser considerado como el enemigo del empresario y viceversa. Tanto una parte como la otra se necesitan, de una forma o de otra.
¿Por qué en el País Vasco hay un nivel de desempleo (11 %, aprox.) mucho menor que en otras comunidades españolas, si todas se rigen por las mismas relaciones laborales? Pues, entre otras cosas, porque gozan de una cultura empresarial diferente, disfrutan de un régimen de cooperativas muy importante, lo cual se traduce en una serie de valores que favorecen que la toma de decisiones en las empresas sean más democráticas y en el que el respeto de los unos por los otros se convierte en algo fundamental.
En este cuadro podemos ver las diferencias entre empresas clásicas y empresas cooperativas,
| Empresa clásica | Empresa cooperativa |
| Las personas buscan obtener ganancias y beneficiarse unos sobre otros | Las personas buscan dar servicios y el beneficio común |
| Con la ganancia se beneficia el propietario del capital | Con la ganancia se beneficia la prestación de servicios |
| Principal objetivo: ensanchar los márgenes hasta hacerlos lo más provechosos posibles para el accionista | Principal objetivo: ofrecer servicios de calidad y económicos, y reportar beneficios a los socios |
| El beneficio logrado se distribuye entre los accionistas | El excedente disponible se devuelve a los socios en proporción a sus actividades o servicios |
| El accionista dirige a traves de la junta | El asociado dirige a travez del consejo |
| La persona tiene voz y voto para elegir junta | La persona tiene voz y voto para elejir consejo |
| El número de socios es limitado | El número de socios es ilimitado. Pueden ser socios todas las personas que lo deseen, según estatutos |
| Los objetivos son independientes del socio | Los objetivos son dependientes de las necesidades de los asociados |
| Administrada por un número reducido de personas | Se gobierna con la participación de todos los asociados |
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